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IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS: ¿ADÁN O JESÚS?



INTRODUCCIÓN

Luego de examinar lo que la teología protestante, católica y talmúdica enseñan sobre Adán y la imagen de Dios pude identificar un denominador común. La mayoría de los teólogos identifican al Adán de Génesis 1.26 con el primer Adán. Es sobre esta premisa que interpretan a Génesis 1.26 como evidencia bíblica de nuestro origen. Estos afirman que el ser humano es y fue creado a imagen y semejanza de Dios. Pese al acuerdo teológico en este respecto entre protestantes, católicos y el judaísmo talmúdico, estos difieren en que quiere decir el texto con imagen y semejanza de Dios. Teólogos protestantes tratan los dos términos, a saber, imagen y semejanza, como una misma cosa. Mientras que los católicos, siguiendo una tradición más antigua, explican que se trata de dos cosas distintas. La antigüedad de esta definición se puede trazar hasta Tomas de Aquino e Ireneo de Lyon. De estos dos gigantes de la fe es Ireneo de Lyon que identifica al Adán de Génesis 1.26 con el último o segundo Adán.[1] Ireneo explica que la imagen de Dios es el propósito divino con el ser humano. Este propósito se cumplio en Jesús, el último Adán.

PROPÓSITO Y JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

En esta investigación procuró contestar varias interrogantes. Primero, ¿Es el ser humano imagen y semejanza de Dios? ¿Fue el ser humano creado a imagen y semejanza de Dios? Parecería inconcebible para algunos que tal cosa se cuestionara.  Es como si se atentase contra la misma dignidad del ser humano. Sin embargo, esta pregunta es válida entre tanto nos hagamos la siguiente: ¿Es la humanidad en su situación actual, de maldad y pecado, imagen de Dios? Si la respuesta es sí, ¿en qué sentido es el ser humano imagen y semejanza de Dios? Esto plantea un gran dilema antropológico y teológico. La explicación que los teólogos proponen en la actualidad no corresponde con lo que el teólogo patrístico más importante del segundo siglo enseñó. Tomando en consideración que Ireneo es un discípulo de segunda generación del apóstol Juan su teología tiene mucho que merece nuestra atención con respecto a la imagen de Dios. 

REVISIÓN DE CONTENIDO

Imagen y semejanza en la teología protestante

Los teólogos sistemáticos afirman que el ser humano, entiéndase, el hombre y la mujer, fue creado a la imagen y semejanza de Dios. La base bíblica que se usa para sostener esta enseñanza es Génesis 1.26-28.
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.[2]
El pastor y profesor de Teología Sistemática, R. C. Sproul, entiende que la dignidad del hombre y la mujer se afirma en esta declaración bíblica.[3] Contrapone la creación con la teoría de la evolución y propone (arguye) que ésta reduce al ser humano en su apreciación de sí mismo a un “…accidente cósmico…” o “…germen ya crecido…”[4] La dignidad del hombre y la mujer, según Sproul, reside en el hecho de que el ser humano fue creado a la imagen y semejanza de Dios. Para teólogos protestantes como R. C. Sproul el sujeto en Génesis 1.26-28 es la humanidad representada en el primer Adán.
Considerando que el ser humano en la actualidad tiene una larga historia que evidencia que es injusto y pecador es importante hacerse la siguiente pregunta, ¿es el ser humano en su situación actual imagen y semejanza de Dios? Es importante definir qué significa imagen de Dios; pero, antes de definir que es imagen y semejanza, asumiendo que sea algo bueno y honroso veamos este dilema entre nuestra situación ontológica y la imagen de Dios.
Conscientes del dilema entre imagen y semejanza de Dios y el ser humano caído, los teólogos protestantes, intentan solucionar la discrepancia diciendo que esta imagen de Dios fue estropeada u obliterada, aunque no fue completamente eliminada, en la caída. Esto es lo que dice Sproul:
"The image of God in man has been so marred by the fall that the question persists: was the image of God in man obliterated by the fall so that we are no longer the image bearers of God? Orthodox Christianity insists that even though the image of God has been blurred, it has not been destroyed. Even sinful human beings are creatures made in the image of God, a fact that leads to the necessity of distinguishing between the image of God in the narrow or formal sense and the image of God in the broader or material sense"[5]
Sproul quiere que pensemos que existe una diferencia entre la imagen de Dios en un sentido estricto e imagen de Dios en un sentido amplio. Nuevamente, Sproul entiende que Génesis 1.26 está hablando de la humanidad representada en el primer Adán. Por tal razón es que busca resolver la discrepancia o dilema como lo exprese anteriormente.
Recordando lo que dijo anteriormente sobre la conexión entre la dignidad del ser humano y la imagen de Dios en el ser humano, vale preguntarnos ¿dónde reside nuestra dignidad? ¿Dónde encontramos nuestro valor? Si la dignidad corresponde con una imagen como la que describe Sproul, estropeada y obliterada, entonces esta es una dignidad estropeada y obliterada, en fin caída.

Imagen y semejanza en la teología católica

La iglesia católica probablemente desde 1996 se ha alineado con la teoría de la evolución. Sin embargo, cuando se trata del ser humano sostiene que existe una línea divisoria entre estos y los animales. El Papa Juan Pablo II expresó que “…existen diferencias ontológicas…el punto de transición a lo espiritual no puede ser objeto de investigación.”[6] Esta diferencia ontológica a que se refiere el Papa Juan Pablo II se debe a la imagen de Dios en el ser humano. Lo que proponía el Papa Juan Pablo II con estas expresiones es alinearse con la teoría de la evolución sin despojar al ser humano de su superioridad sobre los animales. Nuevamente la dignidad, el valor y superioridad del ser humano, por encima del de los animales, está en estas expresiones estrechamente vinculada con la idea de que el ser humano, es decir, la humanidad representada en el primer Adán fue hecho a la imagen y semejanza de Dios. Tanto la iglesia católica como la mayoría de los teólogos protestantes modernos afirman que no existe conflicto entre la evolución y la creación.[7] Lo que ruega preguntarse, ¿estaremos entendiendo correctamente el texto que se utiliza de base para la idea de que el ser humano es o fue creado a la imagen y semejanza de Dios? ¿Habla Génesis 1.26 de la humanidad representada en el primer Adán o habla escatológicamente acerca del último Adán?

Imagen y semejanza, ¿qué significa?

Es importante definir que se quiere decir con imagen y semejanza de Dios. En el Talmud los rabinos definían imagen y semejanza como una declaración de la vicerregencia del ser humano. Con vicerregencia ellos quieren decir que el ser humano es el representante de Dios en la tierra. Los rabinos también se vieron frente al dilema de la discrepancia entre el ser humano en su situación actual y la afirmación en Génesis 1.26. Abraham Cohen explica:
“While stressing the idea of man’s kingship with God, the Rabbis were equally insistent upon the gulf which divides them. If part of him was divine, another part was earthly…man whose soul is from heaven and his body from earth.” [8]
 Para los Rabís existe un golfo entre el hombre y Dios. Para remediar este golfo entre Dios y el ser humano este debe obedecer la Tora. Solo obedeciendo la tora podrá ser como las criaturas de arriba.[9] Esta última frase “…como las criaturas de arriba,” da otra dimensión a lo que para ellos era la imagen de Dios. Las criaturas de arriba se refieren a los ángeles. En algunos lugares de la Biblia a estos se les llaman hijos de Dios (Job 1.6; 38.7; Dan.3.25). Los hijos son imagen y semejanza del que los engendro (Gen.5.2). Estos son seres brillantes, gloriosos e incorruptibles. Sin embargo, los rabís no dieron mucha importancia a esta aseveración.
A la luz de lo anteriormente expuesto, ¿Puede el ser humano ser imagen de Dios, vice rey de Dios, representante de Dios en la tierra o como las criaturas de arriba y a la vez existir un golfo que lo separe uno del otro? ¿No afecta este golfo entre Dios y el hombre su posición de vice regente o representante? ¿En qué sentido es entonces representante? ¿Habla Génesis 1.26 del ser humano o del último Adán?
Entre teólogos protestantes, como R. C. Sproul, siguen la interpretación de la vice regencia del hombre que los rabinos dieron en el Talmud. Sproul dice: "God created mankind alone in His image. In a sense, God created man and woman as His vice-regents, as His deputy rulers over all creation. That is the status God accorded to humanity. That is what the Scriptures mean when they tell us man and woman were made in the imago Dei, or the image of God." [10] Sproul es cuidadoso en decir “…en un sentido…” el ser humano fue así creado. Y esto hace porque el genuino vicerregente de Dios, o más exactamente, la verdadera imagen y semejanza de Dios, es Jesús. El dice:
"Part of the uniqueness of the human race is the mission we have received from God to be His representatives to the rest of creation, to reflect the very character of God. This becomes clear when we reason back to Genesis from the New Testament picture of Christ Himself, the second Adam, in whom we see the perfect fulfillment of what it means to be made in the image of God."[11]
Aunque el mismo reconoce que mirando desde el Nuevo Testamento es que podemos ver la verdadera imagen de Dios lo hace sin considerar si Génesis 1.26 está hablando del primer o último Adán.
Ahora bien, entre teólogos católicos “imagen y semejanza” no son lo mismo. Según estos teólogos imagen se refiere a la razón y volición que el ser humano posee, mientras que semejanza se refiere a la justicia o gracias que fueron añadidas al ser humano cuando este fue creado. Teólogos protestantes difieren de esta explicación. Prefieren explicar que aquí ocurre lo que se conoce como un hendiadys, es decir, una estructura gramatical en la cual las dos palabras se refieren a lo mismo. Por ejemplo en Romanos 1.18 el apóstol Pablo menciona “…la impiedad e injusticia de los hombres…” Aquí Impiedad e injusticia no son dos cosas distintas, sino una misma cosa expresada con dos términos. Por lo tanto, imagen y semejanza se refiere a una misma cosa. La diferenciación que hacen los teólogos católicos entre imagen y semejanza sigue una tradición mucho más antigua que la de los teólogos protestantes.

Tomas de Aquino

Tomas de Aquino, conocido como el padre de la escolástica medieval, aportó al pensamiento filosófico y teológico con su libro Suma teológica. En este libro Aquino explica la diferencia entre los términos imagen y semejanza. Aquino trata de explicar en qué sentido somos diferentes de los animales. Es importante señalar que Aquino no estaba compitiendo con alguna teoría de la evolución. Estas ideas no surgen sino hasta el siglo XIX. Por tal razón es que su aportación es muy valiosa. Según Celia Deane-Drummond Aquino[12] afirma que los animales comparten la semejanza de Dios aunque no su imagen. Esta semejanza se debe a que los animales existen y están vivos. No obstante, la ausencia de la capacidad para discernir y de inteligencia en los animales es lo que hace del ser humano imagen de Dios. Aquino continúa examinando en que consiste esta imagen en el hombre. Para Aquino la inteligencia del ser humano es superior a la de los animales. Esta está orientada a la contemplación y revelación. La gracia juega un papel indispensable en la imagen de Dios en el ser humano. Celia Deane-Drummond identifica un aspecto progresivo o evolutivo en la teología de Aquino. Ella dice: “image-bearing in an ontological sense is more about potentiality rather than a description of what might be possible in religious terms.”[13] De acuerdo con la idea progresiva que menciona Celia, Aquino identifica tres etapas como la imagen de Dios opera en el hombre. La primera es la aptitud natural. El ser humano tiene una aptitud para conocer y amar a Dios. La segunda es la actitud dispositiva o actual. Esta es imperfecta y está en aquellos que son justos. Esta  solo se alcanza por la gracia de Dios. Celia continua explicando, “The third stage is knowing and loving God perfectly, and ‘this is the image and likeness of glory’ here we find those who are not simply just, but ‘blessed,’ again, implying a superlative action of God’s grace.” Esta última etapa de la operación de la imagen de Dios en el ser humano es la glorificación o resurrección. Para Aquino la imagen de Dios en el ser humano está presente en una de dos formas. Es como la imagen del rey en su hijo, y la imagen del rey en una moneda. Para Aquino la imagen de Dios en el hombre es como la imagen del rey en una moneda. La imagen del rey en el hijo es Cristo. Esta imagen en el hombre es como “a kind of process tending toward completion.”[14]
La diferencia que hizo Aquino entre imagen y semejanza no es novedosa. Su entendimiento de esta como progresiva es muy antigua. Sin embargo, Aquino no parece identificar al Adán de Génesis 1.26 con la imagen del rey en el hijo que es Jesús.

Ireneo de Lyon

Ireneo de Lyon es el teólogo patrístico más importante del segundo siglo. Su importancia estriba en la aportación de dos obras, a saber: Denuncia y refutación de la supuesta gnosis (cinco tomos) y Demostración de la predicación apostólica. Justo González dice que “…Ireneo es un expositor de la doctrina que ha recibido de la iglesia, y no un pensador de altos vuelos especulativos...no estamos tratando con un pensador sistemático, que derive todas sus conclusiones de una serie de principios especulativos.”[15] Es significativo lo que Justo González nos dice acerca de Ireneo. Él no estaba en la tarea de interpretar las escrituras, sino de proclamar la doctrina tal como la había recibido de aquellos que la proclamaron, a saber, los apóstoles. Algunos no dan crédito y valor a su teología y contribución al entendimiento de la escrituras, tachándosele de pura inventiva.[16] Sea que aprobemos o no, de su valor y aportación a la teología, es imprescindible prestar atención a lo que Ireneo explica con respecto a lo que es imagen y semejanza de Dios.
Ireneo afirma que el mismo ser humano “…no es la imagen de Dios, sino que esa imagen es el Hijo…la imagen de Dios no es algo que se halla en el ser humano, sino que es más bien la dirección en que hemos de crecer hasta ‘llegar a la medida de la plenitud de la estatura de Cristo…’”[17] La idea de que Adán fue creado como un niño en crecimiento y que Jesús es el varón perfecto, la imagen y semejanza de Dios, es significativo para efectos de esta investigación. Para Ireneo Jesús es el Adán creado a la imagen y semejanza de Dios de Génesis 1.26-28. Ya mencione que Ireneo estaba poco interesado en interpretar las escrituras, sin embargo se encargó de explicarlas tal como había recibido de la iglesia y de los apóstoles que las fundaron. Y si esta afirmación es cierta, estamos frente a una explicación apostólica de las escrituras hebreas, entiéndase el Antiguo Testamento. Lo que Ireneo nos presenta es un entendimiento de lo que está escrito en Génesis 1.26-28. Se trata de una promesa y una profecía. Sin embargo, no se presta atención alguna en la teología sistemática moderna a lo que aquí Ireneo explica. Se sigue entendiendo que Génesis 1.26 está hablando en primer lugar de la humanidad representada en Adán y en segundo lugar, si acaso, de Jesús. Es precisamente aquí donde hemos de contestar la pregunta que anteriormente plantee, a saber, ¿estaremos entendiendo correctamente el texto que se utiliza de base para la idea de que el ser humano es o fue creado a la imagen y semejanza de Dios?

Presuposiciones

Antes de continuar con lo que Ireneo explicaba con respecto a Adán y la imagen de Dios examinemos algunas presuposiciones que el Dr. Fesko hace. El Dr. J. V. Fesko hace una inmensa aportación en su libro Last Things First, Unlocking Genesis 1-3 with the Christ of Eschatology. El resume las presuposiciones de su investigación en la siguiente cita:
“El lector debe tener presente que las presuposiciones hermenéuticas de esta investigación incluyen: la analogía de la escritura, analizar toda la información de contexto histórico, y examinar Génesis 1-3 a la luz del segundo Adán, o la cristología, y escatología. La tesis general en este ensayo es que Génesis 1-3 no trata sobre ciencia o historia mundial, sino, sobre el fracaso del primer Adán, hecho que apunta al lector a la persona y obra del segundo, o el escatológico, Adán. El patrón en Génesis 1-3 recurre en la historia redentora y reaparece en el escatón en la revelación de Cristo al final. Por tanto, Génesis 1-3 debe leerse cristológicamente y escatológicamente para poder entender su significado último.”[18]
El Dr. Fesko reconoce la explicación que hacen los padres apostólicos (Ireneo) como una entre seis opciones para considerar; sin embargo, descarta la explicación que hace los padres apostólicos (Ireneo) porque estos entienden que imagen y semejanza se refiere al ser humano después de ser redimidos. Para Fesko la imagen y semejanza de Dios en Génesis 1.26 se trata del ser humano representado en el primer Adán.  Esto es lamentable ya que Fesko rescata a Génesis de las discusiones científicas e históricas. Y propone que entendamos el pasaje bíblicamente, es decir, a la luz del Nuevo Testamento, específicamente, la persona de Cristo. Esto es precisamente lo que estaba haciendo Ireneo. Ireneo leía Génesis 1.26-28 como una referencia a Cristo y a los que son de Cristo. Esto hacía siguiendo al apóstol Pablo. Jesús el último Adán recibió la promesa de ser hecho a la imagen de Dios, luego Adán será creado a la imagen de Dios. Así lo dice Ireneo:
“En ningún tiempo escapó Adán de las manos de Dios, a quien el Padre hablando, dijo: ‘hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.’ Y es por esta razón que en el último tiempo, no por la voluntad de la carne, ni por la voluntad del hombre, sino por el beneplácito del Padre, sus manos formaron a un hombre viviente, para que Adán fuera creado a la imagen y semejanza de Dios.”[19]
Es un poco densa la forma en que Ireneo explica Génesis 1.26. No estamos acostumbrados a esta manera de explicar las escrituras. No obstante, es interesante lo que aquí él afirma. Primero, Dios había hablado a Adán diciéndole que sería creado a su imagen y semejanza. Ireneo entiende que Génesis 1.26 es una promesa y una profecía. Segundo, cuando dice en el último tiempo formó un hombre viviente, esto alude a Jesús en la encarnación. En tercer lugar, para que Adán sea creado a la imagen y semejanza de Dios, esto aludiendo a la resurrección de Jesús y la de los hombres y mujeres que le recibieron.
El ser humano es como un niño en crecimiento. Esta imagen de crecimiento o madurez es muy significativa para Ireneo. El no ve al ser humano todavía como creado a la imagen de Dios ni mucho menos como portador de la imagen de Dios. Es ahora con la venida del Verbo que seremos creados finalmente a la imagen y semejanza de Dios. Así lo resume Justo González:
“La doctrina de la caída como una interrupción en el desarrollo es muy distinta de la que después se impuso en el pensamiento occidental. Según Ireneo, la caída no es tanto la pérdida de ciertas perfecciones que el humano tenia, como la interrupción del crecimiento que debió haber sido suyo. No es que el ser humano haya perdido un conocimiento o facultades que de hecho poseía, sino que es más bien que ya no puede continuar en un desarrollo ininterrumpido según la imagen en que fue creado.”[20]
Si tomamos todas las referencias que se hacen a Adán y la imagen de Dios en su libro Denuncia y refutación de la supuesta gnosis esta explicación se hace cada vez más evidente. Lamentablemente teólogos protestantes y católicos siguen entendiendo que el sujeto en Génesis 1.26 es el primer Adán. Es frente al dilema entre la imagen y la situación del ser humano que recurren a la doctrina de la caída para explicar por qué somos en un sentido imagen y semejanza y en otro no lo somos. Como Justo González explicó en la cita anterior, esta doctrina de la caída como la pérdida de ciertas perfecciones se impuso más luego en el occidente. La idea de la caída como una en que se estropeo esta imagen parece no corresponder con lo que estos mismo teólogos se ven obligados a afirmar cuando se trata de la cristología. Jesús es la imagen de Dios y en el somos y seremos transformados.
Aquino reconoció igualmente un elemento progresivo. Vio a la humanidad como siendo dirigida a una dirección, a saber, ser hechos a la imagen y semejanza de Dios en la resurrección. En este respecto Aquino concurre con Ireneo. Sin embargo, Aquino no identificó al Adán en Génesis 1.26 como el último, Jesús.

HALLAZGOS Y CONCLUSIONES

Un hallazgo significativo durante esta investigación lo fue el padre apostólico Ireneo de Lyon. Sus cinco tomos contra las herejías han sido un tesoro escondido. Si bien había estado muy consciente de lo que los teólogos protestantes y católicos explicaban sobre la imagen de Dios, Ireneo simplemente resonó como un verdadero amante de la verdad apostólica. Verdad que él llama católica. Para Ireneo lo que no se conformaba con la enseñanza católica era sencillamente herejía. Para Ireneo católico tenía que ver con la unidad doctrinal que las iglesias disfrutaban en su tiempo. El defendió la doctrina apostólica sobre dos hechos. Primero, la iglesia había recibido de los apóstoles la enseñanza. Estos habían sido enviados por Cristo y tenían el Espíritu Santo. Segundo, en todas las iglesias, afirma Ireneo, se enseñaba lo mismo.
Algunos historiadores opinan que desde el principio existía lo que ellos llaman cristianismos. Estos hablan del cristianismo de Pablo, el cristianismo de Juan, y así sucesivamente. Si Ireneo está en lo cierto en lo que afirma, es decir, que las iglesias enseñaban lo mismo con respecto a la doctrina de los apóstoles, entonces, estos historiadores no están dándole crédito a uno que vivió y vio lo que era la iglesia en el segundo siglo.
La explicación que hace Ireneo acerca de Adán y la imagen de Dios hace eco de las palabras del Apóstol Pablo cuando dijo: “Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida.” (1 Cor.15.45). Es importante que veamos que el apóstol hablando del primer hombre (a quien le llama Adán) cita Génesis 2.7. Cuando habla del último Adán (a quien le llama Adán) se refiere a Jesús. En el contexto de 1 Corintios 15 este último Adán fue resucitado. De este último Adán Pablo dice que traeremos, en tiempo futuro, “…la imagen del celestial” (v.49).  Amerita preguntar, ¿de dónde sacó Pablo este último Adán? Si seguimos a Ireneo la respuesta es Génesis 1.26.
Finalmente, las diferencias entre Génesis 2, específicamente 2.7, que Pablo cita para referirse al primer hombre, y Génesis 1, específicamente 1.26, no son diferencias que los teólogos ignoran. Lo que ellos no parecen darse cuenta es que la llave para entender Génesis esta en 1 Corintios 15.45. Pablo identificó dos Adán en Génesis 1 y 2. Uno es el terrenal, el otro el celestial.


REFLEXIÓN CRÍTICA

Creo que estamos en posición de contestar las interrogantes iniciales. Luego de ver desde los más recientes intérpretes de las escrituras hasta los más antiguos creo que debemos corregirnos y decir que Dios tiene el propósito de crearnos a su imagen y semejanza. Y que Dios comenzó esta creación con Jesús cuando le resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron (1 Cor.15.20). Es aquí donde el evangelio tiene significado. La importancia de recibir a Jesús es para ser hechos hijos de Dios, imagen y semejanza de Dios (Jn.1.12). La dignidad de la creación, específicamente, el ser humano radica en el propósito de Dios con este. El ser humano tiene delante de si una gran oportunidad cuando escucha el evangelio de Jesucristo. Si no la aprovecha será como los que no creyeron digno al rey como para ir a su banquete (Mt.22.1-14). 

BIBLIOGRAFÍA

Cohen, Abraham. Everyman's Talmud: The Mayor Teachings of the Rabbinic Sages. New York: Shocken Books, 1975.
Cunningham, William. Historical Theology. Vol. 1. 2 vols. Pennsylvania, USA: Banner of Truth Trust, 1994.
Deane-Drummond, Celia. ‘Becoming Human in Theistic Perspective’, Zygon® 47, no. 4 (December 2012): 934-945.
Echeverria, Cecilia. ‘La imagen de Dios en el hombre. Consideraciones en torno a la cuestión en W. Pannenberg’, Scripta Theologica 45, (Septiembre 2013): 737-755.
Fesko, J. V. Last Things First: Unlocking Genesis 1-3 with the Christ of Eschatology. Scotland, UK: Christian Focus Publications, 2007
González, Justo L. Historia del pensamiento cristiano 3 tomos en 1. United States: Grupo Nelson, 2002.
St. Irenaeus of Lyons, Against Heresies, ed. Alexander Roberts, and James Donaldson, New edition with introduction and notes revised. United States: Ex Fontibus Co., 2010.
Sproul, R. C. Everyone's a Theologian: An Introduction to Systematic Theology. Sanford, FL: Reformation Trust Publishing, 2014.









[1] Referencia al postrer Adán se encuentra en la 1 carta de Pablo a los Corintios.
[2] La Biblia de las Américas (California: Lockman Foundation, 1997), Gen. 1.26-28.
[3] R. C. Sproul, Everyone’s a Theologian: An Introduction to Systematic Theology (Sanford, FL: Reformation Trust Publishing, 2014), 99. 
[4] Ibid, 100-101.
[5] R. C. Sproul, Everyone’s a Theologian: An Introduction to Systematic Theology (Sanford, FL: Reformation Trust Publishing, 2014), 103.  Kindle Ed.
[6] Celia Deane-Drummond, ‘Becoming Human in Theistic Perspective’, Zygon® 47, no. 4 (December 2012): 935.
[7] Existe un grupo creciente de creacionistas o científicos cristianos que defienden los siete días de 24 horas, la juventud de la tierra y rechazan las teorías de evolución. Cabe señalar que al igual que los demás teólogos modernos estos creacionistas entienden que Génesis 1.26 habla de la humanidad representada en el primer Adán. La preocupación de estos científicos creacionistas es más científico que teológico. Por esto es que no incluyo un examen de sus ideas aquí.
[8] Abraham Cohen, Everyman’s Talmud: The Mayor Teachings of the Rabbinic Sages (New York: Schocken Books, 1975), 67.
[9] Ibíd., 68
[10] R.C. Sproul, Everyone’s a Theologian: An Introduction to Systematic Theology (Sanford, FL: Reformation Trust Publishing, 2014), 100.  Kindle ed.
[11] Ibíd., 102-103
[12] Celia Deane-Drummond, ‘Becoming Human in Theistic Perspective’, Zygon® 47, no. 4 (December 2012): 934-945.
[13] Celia Deane-Drummond, ‘Becoming Human in Theistic Perspective’, Zygon® 47, no. 4 (December 2012): 941.
[14] Ibíd., 944.
[15] Justo L. González, Historia del pensamiento cristiano 3 tomos en 1(Nashville, TN: Caribe/Betania Editores, 2001), 159
[16] William Cunningham, History of the Christian Doctrine (London: Banner of Truth, 1900), 159.
[17] Justo L. González, Historia del pensamiento cristiano 3 tomos en 1(Nashville, TN: Caribe/Betania Editores, 2001), 161.
[18] J. V. Fesko, Last Things First: Unlocking Genesis 1-3 with the Christ of Eschatology (Scotland, UK: Christian Focus Publications, 2007), 38.
[19] St. Irenaeus of Lyons, Against Heresies, ed. Alexander Roberts, and James Donaldson, New edition with introduction and notes revised. (United States: Ex Fontibus Co., 2010), 556-557.
[20] Justo L. González, Historia del pensamiento cristiano 3 tomos en 1 (United States: Grupo Nelson, 2002), 162.

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